¿por qué mentir?
hace un tiempo, alguien con un matrimonio estable y con hijos me dijo algo que se me quedó muy grabado: las relaciones más importantes parten de mentiras y, si se terminan, terminan con mentiras.
desde entonces siempre vuelvo a esa frase.
la uso de referencia cuando me pasan ciertas cosas, incluso cuando probablemente no debería. como si fuera una especie de regla que alguien me contó antes de que me tocara comprobarla.
tú me mientes. o, por lo menos, yo estoy convencido de que me mientes.
me has mentido desde que nos conocemos, en distintos contextos, por distintas razones y sobre cosas completamente diferentes. algunas son tan tontas que incluso me pregunto por qué habría sido necesario mentir sobre ellas. otras son cosas que, creo yo, molestarían a cualquier persona dentro de una relación o, por lo menos, a alguien que está intentando construir una.
llevo mucho tiempo escuchando tus mentiras.
figurativamente, llevo una libreta de ellas.
y lo más absurdo es que a veces pienso que sería mejor si simplemente mintieras mejor.
no sé. invéntate un mejor pretexto. sé un poquito más creativa. o, por lo menos, sé coherente con lo que ya me dijiste.
si vas a mentirme una vez, continúa con esa mentira hasta que se me olvide, hasta que deje de importar o hasta que ya no sea un tema actual.
creo que lo que más me molesta de todo esto no es siquiera la mentira.
es que sigas negándola.
que sigas diciéndome que nunca me has mentido, que todo lo que digo está mal, que estás diciendo la verdad y que realmente no estás haciendo nada malo.
y llega un punto donde hasta yo mismo pienso:
bueno. le creo. voy a creerle. quizá así sea más fácil.
quizá sea mejor creer, continuar con esto, intentar formar una relación contigo y tener todo lo bonito que conlleva una relación. salir contigo, besarte, abrazarte, estar contigo.
y entonces vuelve esa frase.
las relaciones más importantes parten de mentiras y terminan con mentiras.
creo que vuelve tanto porque tengo miedo de perderte.
quizá una parte de mí piensa que, si ignorar ciertas cosas es el precio que tengo que pagar para estar contigo, podría pagarlo.
pero hay algo que me da todavía más miedo que perderte.
que la mujer que más he amado en mi vida, quizá la única mujer de la que genuinamente me he enamorado, me mienta.
y no solamente que me mienta.
que lo haga constantemente y después niegue haberlo hecho.
a veces pienso: ¿por qué?
¿por qué mentir?
ni siquiera te he dicho todo lo que creo que has hecho.
podría decirte más.
podría explicarte por qué creo que algunos de esos hombres que llamas amigos probablemente no quieren ser solamente tus amigos.
podría explicarte por qué me incomodan los likes que les das a ciertos hombres y por qué, para mí, no se trata de controlar lo que ellos suben.
obviamente tú no puedes controlar eso.
pero sí puedes controlar lo que ves, a qué reaccionas y con qué interactúas.
y sé que aquí entro en un terreno complicado.
a todos nos puede parecer atractiva otra persona.
eso es normal.
tener pareja no te vuelve ciego.
pero últimamente incluso me he encontrado pensando en esa palabra que antes utilizaba casi como chiste: hipergamia.
es una palabra que siempre me ha parecido una tontería, algo típico impulsado por la CIA para difundir odio.
pero cuando estoy así, celoso y desconfiado, empiezo a preguntarme si acaso hay algo de verdad en esa idea.
que siempre habrá alguien mejor.
más guapo. más alto. con más dinero. más interesante.
y luego pienso en mí mismo.
soy alto. creo que soy atractivo. me considero muy inteligente. económicamente tampoco estoy mal.
bajo esa lógica tan tonta de la hipergamia, se supone que debería estar bastante arriba.
se supone que debería ser “el hombre que eligen”, "the better man".
y entonces mi cabeza empieza a buscar soluciones igual de absurdas.
quizá debería subir más fotos. quizá fotos sin camisa. quizá debería estar seduciéndote constantemente. decirte cosas bonitas todo el tiempo.
hacer una especie de love bombing eterno para asegurarme de que nunca tengas razones para voltear hacia otro lado.
y sé que eso está mal.
sé que estoy mal en muchas cosas.
para empezar, estoy mal por no confiar en ti.
tú me dices que no me mientes y yo decido no creer en tu palabra.
eso, por sí solo, ya es un problema.
y también sé que soy paranoico. sé que soy celoso.
puedo meterme a tu perfil, ver a quién sigues, quién te sigue, empezar a contar hombres y mujeres y terminar construyendo una investigación completa donde quizá no existe absolutamente nada.
pero hay momentos donde siento que tú misma alimentas esa paranoia.
porque cuando te digo que creo que estás mintiendo y empiezo a explicarte por qué, cuando saco mi libreta imaginaria y te enumero todas esas pequeñas contradicciones que tengo guardadas, entras en crisis.
lloras. te desesperas. te frustras. te estresas.
y es feo.
obviamente es feo escucharte llorar. es feo saber que algo que digo te está haciendo sufrir.
es feo pensar que quizá todo esto te lo estoy provocando yo simplemente porque no puedo confiar.
pero, al mismo tiempo, una parte de mi cabeza interpreta tu reacción de la peor manera posible.
pienso: ¿por qué no simplemente me explicas?; ¿por qué no me das argumentos para creer en ti?; ¿por qué no me dices algo que desarme todo lo que estoy pensando en lugar de llorar, entrar en crisis y decirme cuánto daño te hago?
sé que probablemente esa no sea una forma justa de verlo.
una persona puede llorar precisamente porque se siente acusada injustamente.
puede frustrarse porque siente que no importa qué diga, yo ya decidí cuál es la verdad.
también lo entiendo. pero entenderlo no hace que mi cabeza se calle.
y ahí entran tus amigos. o los hombres que tú llamas tus amigos.
me meto a tu perfil y veo cientos de hombres. me dices que son amigos de la universidad, amigos de grupos de facebook, amigos que conociste hace tiempo.
pero algunos de esos mismos amigos te han dicho cosas que tú misma has publicado en tus historias.
cosas que, desde mi perspectiva, un amigo que solamente quiere ser tu amigo no suele decir.
y volvemos al mismo punto. “son mis amigos”; “yo no puedo controlar lo que ellos suben”.
perhaps, true. no puedes.
pero sí puedes controlar lo que haces tú.
y es ahí donde hasta una cosa tan estúpida como un like empieza a pesar demasiado. si le das like a un reel de un cabrón sin camisa con tres millones de vistas, bueno.
me puede molestar un poquito, supongo. pero ya. es un wey x.
¿que voy a hacer? no soy tan guapo como ese wey, ni modo.
pero cuando es un supuesto amigo tuyo con cien seguidores, la sensación cambia.
porque deja de sentirse distante. se siente personal.
y se vuelve todavía peor cuando a lo largo del tiempo has publicado conversaciones con algunos de ellos.
que te invitan cosas. que te compran cosas. que te hacen reír. que hablan contigo.
y entonces inevitablemente regreso a otra de esas cosas que tengo guardadas en mi libreta imaginaria.
por ejemplo; cuando peleamos y dejamos de hablar, empezaste a publicar cosas sobre que te gustaba alguien.
que estabas enamorada. que tus amigas te decían que te enamoraras y tú contestabas algo como “ahí voy”.
también subías conversaciones con alguien que, según tú, te hacía reír muchísimo.
y luego resultó que ese alguien tenía una foto de perfil sin camisa.
qué coincidencia.
después te lo mencioné y dejaste de seguirlo.
otra coincidencia.
y después me dijiste que todo aquello había sido mentira.
que solamente publicabas esas cosas para darme celos.
huh?
cualquiera de las dos opciones me hace daño. si realmente te gustaba alguien, entonces me mentiste después. y si nunca te gustó nadie y solamente fingiste que sí para darme celos, entonces también estabas intentando manipular lo que yo sentía.
por eso me cuesta tanto simplemente aceptar un “créeme”.
no quiero perderte.
me da muchísimo miedo perderte.
me da miedo no estar contigo porque, genuinamente, creo que eres la única mujer de la que me he enamorado así.
cuando pienso en ti no pienso solamente en algo momentáneo.
pienso en estar contigo. en casarnos. en tener hijos, quizá, si algún día es algo que ambos queremos. en construir una vida.
y precisamente por eso me da tanto miedo.
porque si estoy imaginando todas esas cosas contigo, también tengo que imaginar qué pasa si esta desconfianza sigue existiendo cuando ya no seamos algo indefinido.
qué pasa cuando seamos una pareja formal. qué pasa cuando llevemos años. qué pasa si estoy construyendo todo eso sobre mentiras. quizá todo esto sea paranoia. quizá estoy completamente mal.
tú misma me lo has dicho.
otras personas probablemente también lo dirían.
quizá simplemente debería confiar más.
pero siento que, cada vez que intento hacerlo, pasa algo que vuelve a empujarme hacia el otro lado.
y no ayuda que algunas de las soluciones hayan sido esconder cosas.
quitar el estado activo de instagram para que yo no pudiera ver cuándo estabas conectada. hacer lo mismo en facebook. ocultarme cosas de mejores amigos. ocultar historias.
quizá para ti eso sea solamente una forma de evitar discusiones.
quizá estés cansada de sentir que cada cosa que haces se convierte en una investigación.
pero desde mi lado se siente distinto.
desde mi lado se siente como si la solución a mi miedo de que escondas cosas fuera esconder todavía más cosas.
y después te molesta que no confíe en ti.
y yo me molesto porque siento que me estás reclamando por reaccionar a cosas que, desde mi perspectiva, son reales.
es triste.
porque al final todo termina regresando al mismo punto.
tengo miedo de perderte.
muchísimo.
pero tengo todavía más miedo de que la mujer que más he amado en mi vida me mienta.
porque perderte dolería.
pero estar contigo sin saber nunca qué es verdad probablemente dolería mucho más.